jueves, 21 de diciembre de 2006

Khung kiss

Vuelvo de una cena maravillosa
Y NO ERA UNA CENA DE EMPRESA
aunque sí teníamos una al lado.

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Todo hermoso, todo rico y picantón, mango y curry.
Bah, esos son los momentos en los que empezaría con la litanía de siempre, de que en mi vida quiero poder permitirme esto lo otro lo más allá, no por materialismo ni venialidad, qué va, es que tengo ciertas necesidades, soy una edonista...
En fin, adoro cenar fuera. Lo hago muy poco, y menos lo hago más me encanta cuando lo puedo hacer. Bueno, parece una ventaja, visto así. Se aprecian las cositas buenas de la vida. Ah-a.
Algún día tendré una huerta, esto quedó claro. Una huerta y un horno. Haré pan y lo untaré con mis propios tomates y el aceite del vecino.
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Mmh, creo que el último MaiThai que tomé rebajó mis defensas respeto al cansancio y al sueño.
Mina canta y yo me deslizo palautinamente debajo de la mesa...

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