martes, 3 de octubre de 2006

Mind the gap.

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La otra noche estuve charlando un buen rato con mi mamà acerca de las distintas maneras en que su generaciòn se enfrentò al futuro en su monento y còmo lo està haciendo la mia ahora. Llegamos a la conclusiòn de que la mia està resultando ser una generaciòn mucho màs jodida de lo que era esperable, y por dos razones muy claras.
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La primera, los hijos del boom econòmico de los años '50 tuvieron que pegar un salto generacional respecto a sus padres, y ese salto se diò bàsicamente en lo cultural. Tanto en lo pùblico como en lo privado. Polìtica y sexo. Fue la primera generaciòn en verse abiertas las puertas de la universidad independientemente de la clase social de la que procedieran. Fueron los primeros en poder crearse una profesionalidad radicalmente distinta de la de los padres, y eso lo pudieron hacer a través del empleo pùblico. En los años '70 y '80 el Estado creaba trabajo, contrataba a tiempo indeterminado a ejercitos de personas que pudieron asì asentarse, formar familias y dedicarse a procrear amparadas por el sistema social.
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El fruto de esta relativa estabilidad (igual no habìa lujos a concederse, pero sì la seguridad de que el pròximo mes tu nòmina serìa igual a la del mes pasado) es mi generaciòn. Los que nacimos en familias en donde ya no quedaban tantas libertades para conquistar, ya no habìa muchas màs reivindicaciones para hacer pues las fundamentales ya estaban hechas, o mejor, se podrìan hacer muchas màs pero ya no hay tanta consciencia colectiva, tanta compactez generacional. La independencia y el derecho al estudio estàn dados casi por sentados (por supuesto, estoy hablando de Europa). Hemos entonces aquì el momento de pegar un salto de calidad distinto, dado que ellos pusieron las bases para que pudieramos conventirnos en alguien. Para eso trabajaron tanto. Cada uno segundando su vocaciòn, y ellos haciendo los ùltimos sacrificios en pos de proporcionarnos todas las herramientas para lograr nuestro objetivo. Y no sòlo la familia, sino que la sociedad entera nos demanda excelencia.
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Exactamente por eso pasa que nuestra generaciòn està màs jodida que la anterior. Porque por un lado, nacimos y nos crìamos con unas espectativas altìsimas con respecto a lo que deberìa ser nuestro futuro, y sin embargo ya no podemos contar con las estructuras en las que podìan insertarse nuestros padres. El Estado ya no es una fuente segura de trabajo, y buena parte del mercado del trabajo privado es una salvajada. Tampoco podés contar con que tenés una carrera hecha porque hoy en dìa no te garantiza absolutamente nada. Lo que antes era el empleo fijo, ahora es flexibilidad, trabajo eventual, contratos a proyecto, obra y servicio, freelance. Es aquì cuando los que tenìamos que despegar hacìa el olimpo de los econòmica y socialmente exitosos de pronto nos hallamos desamparaditos, anyorando un puesto en el servicio pùblico. Somos una generaciòn potencialmente mucho màs frustrada ya que el riesgo a sentirse poco realizados es muy elevado. Como el nivel de frustraciòn es directamente proporcional a las espectativas e indirectamente proporcional a las condiciones previas que se den, eso quiere decir que estamos muy expuestos a los vientos de la decepciòn.
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Pues habrà que aprender a relajarse sin perder la concentraciòn y buscar soluciones creativas. Al final, como decìa un amigo muy sabio, es cierto que la vida es breve, pero puede ser muy ancha.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sante parole!!
Io ho avuto una conversazione simile con mia madre giusto ieri.
Problemi miei=problemi tuoi=problemi di un'intera generazione...LA NOSTRA!!!

Pistacho dijo...

Un profesor de la universidad calvo y con pipa decía que se avecinaban tiempos difíciles y que la situación política y social sólo podría empeorar en el futuro.

Yo no sé... cada uno cuenta la película según le va. También hoy es más fácil pegar el pelotazo y hacerse muy rico en determinados ámbitos.
Sin embargo, la precariedad laboral crece sin control y esto se nota en que nos importa una mierda la solidaridad con los otros trabajadores.

¿Alguien se enteró de qué pedían los trabajadores de Iberia cuando montaron aquel cipote este verano?
A nadie le importaba una mierda, más bien la gente pedía que los arrestaran para poder coger su avión.
Ningún medio de comunicación explicó bien su problema.
Nos importa una mierda cómo tratan a los trabajadores, mientras no nos jodan personalmente a nosotros.

Pistacho dijo...

Y así nos va, claro...