martes, 24 de octubre de 2006

Perdón, ¿el baño?

Volvemos a la antigua pareja dialéctica de aristotélica memoria contenido/contenedor.
Apliquémosla ahora a un ámbito de nuestras vidas muy cercano, la comida. Comida rápida, comida basura, en resumidas cuentas comida de mierda es lo que, desde hace unas décadas, estamos acostumbrados a ver alrededor nuestro si no incluso a consumir. Lo escatológico irrumpe violentemente en la esfera de nuestros hábitos: no sólo comida, sino ropa de mierda, muebles de mierda, en general productos de mierda que responden al dictamen del captalismo salvaje de que, para que todos consumamos más y más, ávidamente, tenemos además que comprar productos de pésima calidad, que no duren. Pues todo eso hace que nos hemos acostumbrado tanto a añadir la denominación de mierda detrás de muchos objetos o incluso conceptos, que a muchos se le ocurrió explotar semejante escatología y hacer de eso un negocio, en el sentido más literal. Ya el buen Manzoni (no él de los novios, el otro) lo había intuido hace mucho tiempo y por eso decidió enlatar sus heces y etiquetarlas como "mierda de artista" (le valió muchos dólares en Sotheby's, por cierto). Todo eso es contenido. Ahora resulta que a algun emprendedor muy emprendedor de ese maravilloso país que es China, donde hierven el talento y las ideas, se le ocurrió que tal vez, en el mundo en el que vivimos, no hay mejor sitio donde descansar y recobrar las fuerzas que el templo mismo de la suma mierdosa sustancia que nos rodea todos los días bajo disfraces engañosos. Del contenido al contenedor. No hay nada más sincero que una mierda que se presente como tal. Pues entonces a comer fideos sentados en la taza de un water, y a ver si nos aclaramos.
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Pd: voy un poco pedo.

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